Mi
testimonio podría durar mucho, ya
que hace más de 12 años que fui por primera vez a Prado Nuevo.
Entonces tenía recien cumplidos los 20 años y fui para pedir
por mi padre que estaba enfermo.
La primera vez no me llamó mucho la
atención. Mucho rezar, mucha "beata", pensaba yo, aunque
al regresar a casa sentí una inmensa alegria en mi corazón y
una paz que nunca antes había sentido. Siempre decía que
al mes siguiente no iría, puesto que son 10 horas de viaje, pero al
final siempre me picaba el gusanillo.
Poco a poco, la Virgen me fue llevando
hacia su Hijo y sufrí una verdadera conversión. A día de hoy,
sigo acudiendo cuando puedo y el trabajo me lo permite. ¡Con lo
agusto que se está calentito en casa, y hacerse 1000 km para estar
en mitad de un campo congelada de frio!. Pues sí, señores.
En esta
decada, he sufrido al estar en una carretera a más de 40 grados, en agosto,
cuando vallaron el Prado; la lluvia me ha calado los huesos y toda la ropa,
y así he
estado más de 12 horas; me ha nevado... creo que me ha pasado de todo. Y sin
embargo, mi corazón salta de alegría cuando pienso en que voy
a ir.
Invito a toda España a que vayan. Los creyentes y los no creyentes.
Simplemente paseen por el Prado, en silencio, sientan la paz que hay en ese
lugar. Cuando vuelvan a su rutina, pensarán que todo sigue igual, pero
verán
que no es así. Sentirán un cosquilleo en su interior, una fuerza,
una paz y una alegría que a pesar de los problemas que tengan, nadie
ni nada les quitará. Evidentemente, todos tenemos momentos bajos, tanto
de fe como por problemas en la vida, pero siempre, cuando uno está tocando
fondo, cuando cree que Dios no le escucha, que le ha abandonado, viene un
rayo de esperanza. Siempre se acaban solucionando de un modo u otro las cosas,
a veces, de forma sorprendente.
Podría pasarme horas contándoles
casos que he visto, en mi familia, en amigos y en mí misma, que he pasado
por situaciones extremas, que ahora mirando atrás, no sé ni
de dónde saqué las fuerzas, ni me vino la solución que
parecía
imposible. Pero quiero que mejor lo vean ustedes y lo comprueben.
La Virgen
es nuestra mamá, nunca lo olviden. Siempre está ahi para abrazarnos,
no duden en pedir y se les dará. Sobre todo invito a la gente joven,
que veo tan perdida en cosas absurdas como el alcohol, las drogas, que viven
pensando solo en disfrutar el momento y preocupados del fisico, pasando
de todo. Al final, ya sabéis que cuando os vais a dormir, os queda un gran
vacio en el corazón. Ese vacio no lo llena nada más que Dios, y si
creéis que está pasado de moda, que no se lleva el creer en
Él, os digo que os equivocáis. No seais borregos de la televisión,
las revistas y los que quieren hacernos olvidar lo que de verdad importa.
No el físico o lo que tengas, sino lo que tú vales como persona. Lo que de
verdad ves en el espejo, cuando te miras en silencio durante un rato.
Ánimo
a todos y que nadie pierda la Fe. Jesús está con nosotros, deseando
abrirnos sus brazos. ¡El
si que no te fallará nunca!.