TESTIMONIO DE CARLOS:

Recibido: domingo, 19 de enero de 2003-20:08 h.

Querido hermano en Cristo:

No se si mi historia servirá de algo para ayudar a la Obra de Prado Nuevo, para que el señor Obispo permita la construcción de la Capilla solicitada por Nuestra Madre, o para cualquier otro propósito, pero para lo que pudiese servir, allá va:

Soy cristiano, es decir, bautizado como tal. A los catorce o quince años ya dejé de ir a misa; anteriormente, aunque fuera, era como si no estuviese, pues pensaba en mis cosas y en que el cura terminase lo más pronto posible.

Vivía en Málaga, pero como allí no había trabajo me trasladé a Madrid. Los fines de semana me gustaba coger el coche y pasear por los alrededores. Empecé por Brunete, Valdemoro, Villanueva de la Cañada, Robledo de Chavela, etc.

Un día, por casualidad, llegué a El Escorial. Vi lo de Prado Nuevo, pero no entré. Otros fines de semana más tarde, aunque no fuese premeditado, acababa en El Escorial. No entraba pero llegaba allí.

Más tarde, entré en la nave y vi un poco aquello. Empecé a interesarme por ese extraño tema de la Virgen, aparecida a una señora (Luz Amparo, como supe más tarde), pero tampoco de manera profunda. Supe que rezaban el Rosario a las cinco de la tarde todos los días, así que un día decidí ir allí y ver el panorama.

Entre varias de las señoras que allí estaban, me encontré con una en particular que me preguntó qué tal estaba; yo le dije que Prado Nuevo me había llamado la atención, y ella me dijo que rezara el Rosario con ella. Sin embargo, no pude hacerlo. Lo veía muy hipócrita por mi parte. Hacía 23 años que no iba a misa, que no comulgaba, que no me confesaba, iCómo iba a ofender de manera tan grave a Dios!

Entonces me dió un pequeño folleto de la Divina Misericordia (Jesús aparecido a Sor María Kowalska). Me volví a mi casa y empecé a leermelo. Me quedé pasmado con lo que leía. Permíteme leerle un pequeño parrafo: "El alma débil no tema acercarse a Mí; aunque sea pecadora y hubiese cometido más pecados que arenas tiene el mar, todo desaparecerá en el abismo de mi Misericordia".

En mis 38 años de existencia, jamás había oido algo tan bonito y desprendido. Mi dios conocido era un dios terrible y rugiente que nos iba a castigar a todos los pecadores.

Yo vivía aún alejado, pero poco a poco iba meditando todo esto. Busqué (Encontré) tu página y empecé a leer los mensajes Marianos. Me dejó noqueado que la Virgen María Y Jesús sufrisen tanto por la pérdida de un sólo alma (iY en el mundo somos 7 u 8 mil millones de almas!).

Yo iba pensando y diciéndome, ¿cómo es posible?, pero ¿tanto nos ama? Pero si somos la mayoría una panda de animales y salvajes.

¿Cómo podría yo aliviarles a ambos, darles una alegría, un alivio?

Lo supe así: El día 8 de Octubre a las 20'30 después de 23 años, me confesé por primera vez en mi vida, de manera totalmente voluntaria y consciente. Desde entonces intento asistir a misa todos los días y rezarle el Rosario a la Virgen, así como el Rosario de la Divina Misericordia.

Yo, el más tacaño del pueblo donde vivo, he dado una buena suma a Cáritas y he ayudado a pobres, cuando antes los hubiese despreciado con mi actitud y egoismo. Ahora intento, y a veces lo consigo, ser humilde. No miento.

¿Y sabes lo más bonito de todo esto? Que se que cuando caiga, y caeré un montón de veces, ahí estará Jesús para recogerme, aliviarme y guiarme, y esa actualmente es mi mayor alegría. Estoy convencido de que en el cielo hubo una gran fiesta y que mi ángel de la guarda pegó un bote de alegría al verme regresar. Se que sigo siendo un animal de bellota, pero que soy un animal de bellota de Jesús. Estaba en el desierto y vi un oasis, en la oscuridad y me dieron una linterna.

Todo esto no pasó en un momento sino que fue fruto del tiempo. Creo que la Virgen me ha hecho un gran regalo y le estaré agradecido toda mi vida. Me cuesta aún rezar el Rosario o saludar a Jesús en el Sagrario. A veces me distraigo en misa o cuando veo a un pobre me resisto a darle algo, aunque al final si le dé. Ofrezco pequeños sacrificios, como dejar de comer lo que me gusta (era y soy un gran comilón), y si me cuesta hacerlo le digo a Jesús: "Mira lo que me cuesta pero antes Vos que yo".

En fin, esta es mi historia a grandes rasgos. Te la he contado por si sirviese de algo y ayudase con ello a hacer la Capilla solicitada por la Virgen

Me despido afectuosamente en Cristo:

Carlos.